miércoles, 12 de septiembre de 2012

ELLA VIO MORIR A SUS AMIGAS

Ella vió morir a sus amigas; Con cierto temor me contó que cuando una compañera de habitación en el Pabellón de Cardiología del Hospital Rebagliati salía rumbo a la sala de operaciones quedaba la duda flotando en el aire, sobre si volvería con vida o no. 

Mi madre  María del Socorro Távara, estuvo internada durante 8 meses en el Hospital Edgardo Rebagliati de ESSALUD en Lima Perú.
Su habitación ubicada en el 11avo piso tenía una ventana como un gran cuadro, que cambiaba de colores a las distintas horas del día. Radiante luz por la mañana en verano, gris húmedo en los amaneceres de invierno y amarillentos otoños. Las noches eran muy parecidas, luces pequeñas parpadeantes y luces moviéndose por las carreteras de Lima. 
Desde las ventanas de la habitación se podía ver tanto movimiento en la ciudad y en contraste dentro de la habitación el silencio de un a mujer que luchaba por no morir, que se enfrentaba a su propio corazón para que este no explote con un infarto.
El diagnóstico del medico fue válvula mitral en mal estado a consecuencia de un pre-infarto.
Operación y colocación de by-pass a fin de salvarle la vida. 
Mi madre, una pequeña mujer, pero inmensa luchadora no se rendía y preguntaba ¿cómo están mis 4 hijos? a su fiel esposo Ángel, quien cada tarde de visita llegaba a verla.
Una sonrisa preocupada le respondía: "bien, creciendo".
Cuando la visitaba yo, de 13 o 14 años de edad me contaba, cuan impresionante es su habitación, como llegan nuevas pacientes que comparten su cama, por ser habitación doble y de como salen a sala de operación y como no vuelve mas.
Es sorprendente lo que vivió en esos 8 meses. 
Recibir a una compañera de cuarto que llegaba con problemas del corazón y no saber si vería a esa mujer viva en las siguientes horas.
Me contaba mi madre, que hizo varias amigas del piso, ya que solía caminar de noche y visitar a otras pacientes. Saber de sus vidas, sus nombres, sus casos y sus historias.
Pero que le era doloroso verlas salir a sala de operación y a la mayoría no verlas regresar. La muerte era dueña y señora del pabellón de Cardiología.
Le pasaría en su cabeza la preocupación de saber como saldríamos adelante sus hijos y su querido esposo.
Esos 8 meses fueron eternos e intensos.
Mami, descansa en PAZ.

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